- ✓Paul Doyle, exsoldado inglés de 54 años, fue condenado a 21 años y 6 meses de cárcel.
- ✓El hecho ocurrió en mayo pasado durante los festejos por el título de la Premier League obtenido por el Liverpool.
- ✓Doyle atropelló con su vehículo a una multitud de hinchas, dejando más de 130 personas heridas, incluidos niños.
- ✓El acusado se declaró culpable de múltiples cargos (31 según Cooperativa y BioBio).
- ✓El juez Andrew Menary fue quien dictó la sentencia y calificó las acciones de Doyle como graves y peligrosas.
- ✓Se descartaron motivaciones ideológicas o terroristas.
La justicia británica cerró este martes uno de los capítulos más trágicos de la celebración deportiva reciente con una condena ejemplar. Paul Doyle, un exsoldado de la Marina de 54 años, fue sentenciado a 21 años y seis meses de prisión por atropellar deliberadamente a una multitud de hinchas del Liverpool que festejaba el título de la Premier League el pasado mayo en las calles del centro de la ciudad. El saldo: 134 personas heridas, entre ellas niños, en un acto que el juez Andrew Menary calificó de aterrador.
El desfile de la victoria del Liverpool FC, un evento masivo y alegre, se tornó en caos cuando Doyle, según la fiscalía citada por Cooperativa, actuó movido por la "impaciencia y arrogancia" ante el tráfico. Ignorando conos y advertencias, condujo de manera "agresiva y peligrosa" con su Ford Galaxy, según ADN, adentrándose en el corazón de la celebración en Water Street. BioBio detalla que el ataque fue persistente, con el vehículo deteniéndose y reiniciando su marcha contra la gente.
En el tribunal, Doyle se declaró culpable de los 31 cargos en su contra, que incluían conducción peligrosa e intento de causar lesiones graves. Durante la lectura de la sentencia, el juez Menary fue contundente: "Sus acciones causaron horror y devastación a una escala nunca antes vista por este tribunal. Atropellar a una multitud con tanta persistencia y desprecio por la vida humana desafía la comprensión común". El magistrado, según coinciden todos los medios, descartó de plano cualquier motivación ideológica o terrorista, atribuyendo el hecho únicamente a la conducta temeraria del acusado.